
El principal aglomerado urbano de Tucumán se consolidó como el epicentro de la insatisfacción laboral en la Argentina, registrando métricas que superan ampliamente los promedios nacionales y regionales. Según el documento "Bitácora del Aconquija", elaborado por los economistas Bernabé Salas Arón y Pablo Agustín Pero para la Fundación Federalismo y Libertad, el Gran San Miguel de Tucumán (GSMT) es el distrito con la mayor incidencia de personas que buscan activamente mejorar su situación de empleo. Esta realidad, que posiciona a la provincia en un lugar crítico dentro del mapa del trabajo, se encuentra íntimamente ligada a un estancamiento estructural del Producto Bruto Geográfico (PBG) desde 2011, una elevada presión impositiva que ahuyenta inversiones y un fenómeno migratorio desde las zonas rurales que satura la capacidad de absorción del sector formal.
El informe, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, advierte que centrarse únicamente en la tasa de desempleo tradicional puede conducir a diagnósticos erróneos sobre la salud de la economía local. Si bien la desocupación abierta en el GSMT se sitúa en un 5,5%, los autores sostienen que “la desocupación abierta es una foto que no muestra el panorama completo”. El estudio propone una visión más integral al analizar lo que denominan “Presión Total en el Mercado Laboral”, una variable que suma a los desocupados con aquellos que ya tienen trabajo pero necesitan más horas o un empleo complementario.

Bajo este prisma, el panorama es alarmante: “el Gran SMT es el aglomerado urbano con mayor tasa de personas dispuestas a adquirir nuevos empleos o más horas de trabajo en todo el país, alcanzando el 39,3% de la Población Económicamente Activa”. Esto significa que casi cuatro de cada diez tucumanos en edad de trabajar no logran satisfacer sus necesidades de ingresos, una cifra que solo encuentra paridad en distritos como el Gran Córdoba o el Gran La Plata. Además, el aglomerado local ostenta el récord nacional de “ocupados plenos demandantes de empleo (16,2% de la PEA)”, reflejando la precariedad de los salarios actuales.

Una de las conclusiones más potentes del informe de Salas Arón y Pero es el contraste entre Tucumán y sus provincias vecinas. Mientras que el resto del Noroeste Argentino (NOA) mostró una recuperación sostenida tras la pandemia, Tucumán inició un ciclo de deterioro en 2023. El informe destaca que “el resto del NOA logró una mejora sustancial en sus métricas laborales; en contrapartida, Tucumán ha sostenido un proceso de notable deterioro iniciado en 2023”.
Esta divergencia se explica, en parte, por el desempeño económico general. El documento señala que el PBG per cápita de Tucumán experimentó un retroceso tal que, en 2024, se situó por debajo de los niveles de 2020, una regresión que no se replicó en la región. Los autores subrayan que, a diferencia de sus vecinos, la provincia carece de motores de expansión territorial o extractiva como el litio o la minería, lo que hace que “el diseño de una visión estratégica orientada al crecimiento productivo y al desarrollo económico adquiera un carácter de mayor relevancia y apremio”.

El análisis identifica a la carga tributaria como un obstáculo insalvable para el crecimiento. Según el documento, “Tucumán es conocida por ser uno de los distritos subnacionales con mayor presión impositiva en el país”, lo que obliga a las grandes inversiones a depender de leyes de exención particulares para ser viables, ante la ausencia de una ley de fomento general para el sector privado.
Finalmente, el informe introduce el componente demográfico como una causa de la saturación laboral. Basándose en modelos económicos de migración, se sugiere que el flujo de personas del interior hacia el GSMT, impulsado por la falta de oportunidades en origen, termina presionando un mercado urbano que no puede absorberlos. En este proceso, “la informalidad se consolida como una ‘sala de espera’ cuasi perpetua que precariza el mercado laboral en términos agregados, generando perjuicios a los trabajadores”. Para revertir esta situación, los autores concluyen que es imperativa una estrategia de desarrollo territorial que trascienda lo metropolitano y fortalezca los incentivos productivos en el interior provincial.